Nada ni nadie está olvidado: Víctor «Colo-Colo» Oliva Troncoso, el colocolino exiliado y asesinado en Argentina

viernes 11 de septiembre, 2020

Por: CSD Colo-Colo
En el marco de una nueva conmemoración del 11 de septiembre, el Área de Patrimonio del CSD Colo-Colo sigue en la búsqueda del reconocimiento de nuestros socios, socias e hinchas que fueron marcados por esta época en la historia de nuestro país.

En la ciudad de Temuco vivía Víctor, quien era un fiel
hincha colocolino que creció escuchando las proezas del cacique de los años 60.
En 1963, el plantel alcanzó su noveno campeonato con una marca aún vigente en
el fútbol chileno: 103 goles en 34 partidos. Misael Escutti en el arco, en la
línea de cuatro Oscar Montalva, Humberto Cruz, Hugo Lepe y José González. Mario
Ortiz, Enrique Hormazabal, Francisco Valdés en el medio campo habilitaban a la
delantera compuesta por Mario Moreno, Luis Hernán Álvarez y Bernardo Bello,
quienes le dieron vida a un equipo perfecto.

Siendo un niño, Víctor viajó a Santiago junto a su curso en
una gira de estudios organizada por la profesora que le impartía todos los
ramos, “ella trabajó mucho con los apoderados para realizar este viaje en
tren”, recuerda su hermano Carlos.

Una vez en Santiago, aprovecharon de asistir al Estadio
Nacional donde el Cacique enfrentó a O’Higgins, partido en que salió victorioso
el equipo de Rancagua. “Víctor se puso a llorar, quedó desconsolado porque su
sueño era ver jugar y ganar a Colo-Colo”, le contaría la profesora a su madre
al regresar.

Oliva con los años se transformó en un buen jugador de
fútbol, “un zurdo muy hábil, aunque no metía mucho la pata”, comenta Carlos.
Fue seleccionado universitario y vistió la camiseta de algunos clubes amateurs
de Temuco. “Jugaba tanto al fútbol que cuando se portaba mal lo castigaban sin
pelota en el verano”, dice.

Su buen juego y fanatismo por el equipo popular, logró que
lo reconocieran como el «Colo-Colo Oliva». Con ese sobrenombre se
hacía paso por las diferentes canchas de tierra del sur habilitando compañeros
antes de entrar al área para rematar a portería.

Al crecer participó activamente de movimientos políticos, causa
que lo llevó a la detención en 1973. En octubre de ese año y tras
conversaciones con su familia viajó hasta Argentina por seguridad, lugar dónde
continuó con su militancia. También allí ingresó a estudiar Filosofía y Letras
en la Universidad Nacional del Sur.

La tarde del 2 de julio de 1975, en el centro de Bahía
Blanca, un vehículo hizo detener el tránsito a eso de las 14:00 horas. Lo
agarraron y lo subieron al interior de una camioneta. Luego de eso apareció
muerto con 35 impactos de bala.

Fue sepultado en la ciudad de Cipolletti en Argentina,
recién en 1986 su cuerpo pudo llegar a Chile y hoy descansa en el Parque del
Sendero en Temuco. La Universidad Católica de Temuco le entregó el título
póstumo de profesor, pues antes de partir a Argentina, estudiaba pedagogía en
Castellano.

Hace unos años su familia inició un juicio contra un grupo
de la «Triple A», paramilitares conformado por civiles militantes del
peronismo de derecha, que dieron muerte a 24 personas en Bahía Blanca. Entre
ellos se encontraban trabajadores, estudiantes y Víctor, quien fuera el único
extranjero del grupo. Hoy cuatro personas están siendo juzgadas por el caso.

En la Universidad Nacional del Sur hay una placa que
recuerda el nombre y la hidalguía del colocolino Víctor Oliva Troncoso. 

El Directorio Nacional del Club Social y Deportivo Colo-Colo,
agradece a la Familia Oliva Troncoso por la entrega de su patrimonio e
historia, y que hoy nuestra institución quiso reconocer.